UNIDAD DEL DOLOR

El tratamiento del  dolor es una de las más antiguas aspiraciones de la historia de la medicina. Sin embargo en demasiadas ocasiones el  dolor es tratado de forma tardía, inadecuada e insuficiente. Además de constituir una fuente de sufrimiento innecesario, el dolor supone un incremento de la morbimortalidad hospitalaria, así como un elevado coste socioeconómico y gasto sanitario global.

 

El tratamiento del  dolor es una especialidad médica a la que suelen dedicarse diversos especialistas. Dentro de estos, son los anestesiólogos los más indicados para su manejo por su formación en neurofisiología de la transmisión del  dolor, su gran conocimiento en la farmacología de opiáceos, analgésicos y anestésicos locales, así como su gran familiaridad con técnicas regionales de bloqueo nervioso.

 

El  dolor crónico sigue siendo uno de los problemas más importantes de todos los sistemas sanitarios porque afecta a millones de personas en todo el mundo y su tratamiento es inadecuado para muchos pacientes.

 

El  dolor persistente causa serios problemas físicos como retraso de cicatrización, alteración del sistema inmune, de la respuesta al estrés, síntomas vegetativos, y la posibilidad de producir alteraciones permanentes en el SNC y SNP. El sufrimiento que esto provoca causa alteraciones de comportamiento, mentales, psicológicas y psicosociales, y crea un grave problema tanto para el paciente como para su familia así como para la sociedad por los costes que provoca (asistencia sanitaria, bajas laborales etc.).

 

Para ayudar a paliar estos problemas hemos creado en ENOVA la primera UNIDAD DEL DOLOR de carácter privado de Castilla-La Mancha, siendo totalmente pioneros en este campo. En ENOVA atenderemos a todo paciente con cuadro  doloroso, bien a petición del propio paciente o derivado de otro facultativo.

 

El objetivo fundamental de la UNIDAD DEL DOLOR de ENOVA es el contribuir eficazmente a la eliminación del  dolor agudo, agudo recurrente y crónico, o, en su defecto, a que el paciente aprenda a convivir con él, así como prevenir la aparición o el incremento de aquellos  dolores en los que pueda ser eficaz este abordaje.

 

El campo de intervención de la UNIDAD DEL DOLOR lo constituyen, la totalidad de los problemas de  dolor agudo, agudo recurrente y crónico: trastornos primarios (cefaleas, lumbalgias, etc.);  dolor oncológico (actualmente incluido en el grupo del  dolor agudo recurrente), y  dolor no oncológico (debido a secuelas de enfermedades, intervenciones, accidentes, etc.).

 

Los tratamientos médicos utilizados se realizan sobre la base de determinar la etiología del problema, la determinación de la vía sensorial o estructuras nerviosas que vehiculan la información nociceptiva y su bloqueo diagnostico o terapéutico mediante procedimientos farmacológicos, mínimamente invasivos.

 

Para atender a las consultas de otros especialistas, la interconsulta consta de:

 

  • Diagnóstico del paciente (de presunción o definitivo).
  • Pronóstico.
  • Medicación que ha tomado y que toma actualmente y eficacia de la misma.
  • Exploraciones efectuadas.

 

Se sigue básicamente la siguiente sistematización asistencial:

Primera visita: contacto con el paciente y solución provisional.

 

  • Historia detallada y amplia exploración.
  • Petición de pruebas adicionales necesarias (si procede).
  • Petición de técnicas de tratamiento especializadas o invasivas (si procede).
  • Diagnostico provisional y pauta terapéutica provisional.

 

Consultas sucesivas: teniendo en cuenta los informes analíticos, radiológicos, médicos y psicológicos recibidos, se realiza un diagnóstico definitivo y se establece un esquema de trabajo que incluye:

 

  • Modo de asistencia: en consulta.
  • Plan terapéutico: medicamentos/quirúrgico, psicológico/psiquiátrico, revisión de especialistas.
  • Control evolutivo personal del  dolor. Se elaboran informes clínicos de cada paciente.
  • Citas de revisión, modos de revisión (seguimiento).
  • Se proporciona al paciente un correo electrónico para consultas sobre el tratamiento.
  • Todos los datos de asistencia del paciente son consignados en la historia clínica
  • Se envía informe clínico detallado al médico responsable del paciente, incluyendo el plan terapéutico y de seguimiento.
  •  Se elaboran protocolos debidamente consensuados.